Esta pieza nace de una idea sencilla: somos cuerpo y alma, y ambos necesitan su propio sustento. Alimentar uno es nutrir el otro.
Las semillas de anís, con su belleza pequeña y estrellada, representan ese alimento humilde pero lleno de beneficiosas propiedades. Es un pequeño recordatorio para tu cocina de que los actos más cotidianos, como comer, son momentos preciosos, sobre todo cuando los compartimos con otros, para cuidar nuestro interior.
Su acabado artesanal añade esa pizca de autenticidad que hace que esta pieza sea “algo más que un simple imán”.
Imagen: @Jesusrobisco
Detalles técnicos:
Hecho para ti, bajo pedido.
8,00 €




