Esta pieza nos devuelve al momento en que alguien buscó con miedo un cuerpo y encontró una esperanza: la noticia de que Jesús, el Cristo, quien estaba muerto, ha resucitado.
Es el eco de una voz que nos pide que nos alegremos. Un objeto sencillo que nos recuerda que la muerte ha sido vencida y que el Amor vive para siempre entre nosotros. El uso del dorado en la obra es símbolo de la intervención de Dios Padre en el acto supremo de la Salvación.
Ilustración: Jack Gómez-Robisco
Poema: Sofía G. Robisco
Detalles técnicos:
45,00 €



